lunes, 27 de abril de 2020

Mesopotamia, Egipto y otras culturas.

Aspectos geográficos de Mesopotamia

Mesopotamia es una zona localizada al suroccidente del continente asiático. Limita al norte con los Montes Taurus; al oriente, con los Montes Zagros; al sur, con el Golfo Pérsico y al occidente, con el Desierto de Arabia y el Mar Mediterraneo. Mesopotamia, palabra que significa en griego "tierra entre ríos", abarca 140.000 km2 de superficie, encerrados entre los cursos del Tigris y del Éufrates.


En la antigüedad, Mesopotamia se caracterizó por ser una región fértil, donde prosperaron las actividades agricolas, ganaderas, orfebres y comerciales. Por esta razón la región fue conocida como la media luna fértil. Allí tuvo lugar el desarrollo de múltiples culturas a lo largo de la historia: Los sumerios, los acadios, los babilonos y los asirios. 

En la actualidad la región de la Mesopotamia corresponde a los territorios ocupados por Irak, Siria e Irán. 

La media luna fértil
Por sus características físicas, Mesopotamia se dividía en tres grandes zonas:
  • La zona alta, conocida antiguamente como Asiria, se ubicaba al norte de Mesopotamia. Se caracterizó por ser una zona montañosa y seca, con escasa vegetación y suelos semiáridos apta solo para la cría de ganado menor, como las cabras.
  • La zona media, denominada Akkad o Babilonia, se encontraba situada en el centro de Mesopotamia y se localizaba en el punto más estrecho entre los ríos Tigris y Éufrates. Se caracterizó por sus grandes llanuras férti­les, con suelos aptos para la agricultura y una vegetación compuesta por arbustos bajos y palmeras. 
  • La zona baja, llamada Súmer, comprendía el área ubicada al sur de Mesopotamia y se extendía hasta la desembocadura de los ríos en el Golfo Pérsico. Se destacó por tener un clima desértico, con suelos llanos, fértiles y pantanosos, que hicieron de esta zona un área apta para la agricultura. 

El clima

Por causa del relieve de la región mesopotámica exis­ten dos tipos de climas: el semiárido y el desértico. El clima semiárido presenta una temperatura entre los 10 y los 15 °C, predomina en la zona norte, en cercanías de los Montes Tauro y la Península de Anatolia, y se caracteriza por una gran cantidad de lluvias y precipi­taciones. Por su parte, el clima desértico es propio de las zonas centro y sur, presenta temperaturas entre los 20 y los 25 °C y, a diferencia del clima semiárido, se caracteriza por las pocas lluvias.

La importancia de los ríos en Mesopotamia




Los ríos Éufrates y Tigris nacen uno muy cerca del otro en las montañas de Anatolia, y en su recorrido, toman diferentes direcciones atravesando la Mesopotamia de norte a sur. Después de un largo trayecto, ambos ríos se reúnen nuevamente al sur en una zona pantanosa, conocida como Chatt-el-Arab, para luego desembo­car en el Golfo Pérsico. En época de verano, cuando la nieve de los picos se derrite, el nivel de los ríos au­menta ocasionando desbordamientos e inundaciones. Lo mismo ocurre entre los meses de marzo y mayo en épocas de lluvias, cuando los ríos inundan toda la lla­nura, dejando una capa de limo que fertiliza las tierra.
Para aprovechar las crecientes de los ríos, las cultu­ras mesopotámicas construyeron diques y canales de riego con el fin de contener y encausar las aguas. Incluso, crearon grandes represas que servían para almacenar el agua en épocas de sequía.

Mesopotamia: cuna de la civilización


Para el año 8000 a.C., muchos pueblos se instalaron en Mesopotamia donde la riqueza de los suelos permitió que empezaran a cultivar cereales como el trigo y la cebada. Hacia el año 6000 a.C., los pobladores de la zona inicia­ron la construcción de canales para trasportar el agua de los ríos hacia los cultivos. Además, domesticaron animales como las cabras y las ovejas, para obtener pro­ductos cárnicos, lana y leche. De esta forma, dejaron de vivir de la caza y de la recolección de frutos silvestres y empezaron a vivir de la agricultura y el pastoreo de animales.